Diario reflexivoMe llamo Val y soy estudiante de 5º de Psicopedagogía de la UAH.Anteriormente estudié educación social en la Universidad Complutense. Cuando termine la carrera espero poder trabajar como PTSC o educadora social.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008. 01/04/2008DIOS APRIETA PERO NO AHOGAHe estado mirando varios blogs y veo que la gente ya se ha animado a escribir así que creo que ha llegado el momento de que yo estrene el mío. Siempre me cuesta un poco empezar a escribir pero el tema del viernes creo que merece ese esfuerzo. El viernes pasado llegué tarde a clase, había estado en Guadalajara y no pude llegar a primera hora. Cuando subí a clase, serían las 16 o 16’15, todo el mundo estaba ya en grupo y el profe llevaba gafas...Puede parecer un detalle sin importancia pero a mi me pareció un claro indicador de que no era una clase normal. Cuando me iba a sentar nos avisaron y nos tuvimos que marchar. Me pilló así, totalmente fuera de contexto, fuera precisamente de lo que trataba la clase. Podía haber chillado, haber salido corriendo si hubiera pensado que eso era verdad pero creo que se notaba claramente que era un “experimento”. Por esto, no entiendo muy bien las reacciones tan intensas que ha provocado este tema. En su momento pensé que no era el ejemplo más adecuado, que podía haber dicho “hay un incendio” aunque yo me hubiera tirado por la ventana si me lo hubiera creído y nadie me hubiera detenido… Vale que a lo mejor no fuera un buen ejemplo pero se pidió perdón hasta la saciedad. Creo que no estuvimos angustiados horas y horas esperando en la puerta a salir volando por los aires. Dios aprieta pero no ahoga. No se muy bien que era lo que debería hacernos sentir esa actividad pero si lo que se buscaba era nuestra reflexión creo que eso se ha conseguido. Cada persona sintió cosas diferentes ante ese hecho, supongo que por el contexto y por la historia personal de cada uno. A lo mejor comprender las reacciones de los demás, tanto de las personas que lo tomaron “bien” como las de las que lo tomaron mal, forma parte de lo que conocemos como empatía, a lo mejor mirando al resto de personas deberíamos haber reconocido que estaban sintiendo en ese momento, eso es la agudeza sensorial ¿no? Supongo que iré entendiendo todo esto poco a poco. 04/04/2008COMO UNA NOVELAMientras estaba leyendo el texto de Daniel Pennac “Como una novela” una imagen venía una y otra vez a mi cabeza… La imagen de mi madre leyéndome cuentos por la noche cuando yo era pequeña. Creo que, como dice en alguna parte del texto, ella siempre me leía el mismo cuento. Recuerdo esos momentos como si no hubiera pasado el tiempo. Mi madre, unos años después, hizo lo mismo con mi hermano. Sentarse todas las noches a leer cuentos. Otro cuento distinto, tal vez. Con los años, fuimos creciendo y mi madre tiene, por fin, tiempo para leer sus propios libros. Lee casi cualquier cosa que cae en sus manos; cualquier relato, novela o cuento que hace que pueda trasladarse a tierras y tiempos remotos y olvidarse por un rato de la monotonía del hogar y de la familia, es lo que se llama en el texto “la paradójica virtud de abstraernos del mundo para encontrarle un sentido”. Yo intento, a veces, abstraerme del mundo. Busco libros que me hagan olvidar de la universidad, de los problemas cotidianos. Es una necesidad. Concibo la lectura como un placer, siempre y cuando esta no sea obligada. Un ejemplo, hace un par de noches empecé a leer el texto “Como una novela”. Cuando iba por la mitad y me estaba quedando ya dormida decidí dejarlo para el día siguiente. En cambio, no me puse a dormir sino a leer uno de los libros que hay en mi mesilla. No hago la misma lectura de una cosa que de otra. Leo el texto de Pennac porque nos lo recomendó el profesor y aunque es un texto interesante, la idea de leerlo no surge de mí. No se si se está entendiendo lo que quiero expresar…. Mi hermano, en cambio, no parece tener la necesidad de abstraerse, de viajar a otros mundos. Debe estar cómodo en el suyo. Es de los jóvenes de los que habla el texto, no le gusta leer o tal vez, ha perdido el placer de leer. Según el autor si el placer de mi hermano sólo se ha extraviado es fácil de recuperar. Debería venir Pennac a mi casa a buscar el placer por la lectura de mi hermano, a ver si lo encuentra él… Sus profesores, mi madre y yo siempre le hemos insistido mucho con la lectura, le hemos repetido una y mil veces que debería leer, que así mejoraría sus faltas de ortografía, que hay libros muy interesantes que no son nada pesados... pero no ha funcionado. A lo mejor ahí estaba nuestro error, la lectura se terminó convirtiendo para él en una pesada condena. Creo que, a parte de cuentos infantiles, el único libro que ha terminado de leer es Rebeldes, de Susan E. Hinton. Se lo mandaron leer hace dos años en el instituto y parece que ese libro, supongo que por su temática, le motivó algo, no se decir exactamente cuanto. Desde ese momento, parece que poco a poco, va leyendo algo más. Empezó a leer Forest Gump, El sillmarillion, Amarse con los ojos abiertos, Ensayo sobre la ceguera, etc. pero tampoco los terminó. Cuando llevaba unas cien páginas los dejaba tirados por el salón para ver si a otra persona le interesaban más que a él. No se si tomarlo como un pequeñísimo avance o como otro estrepitoso fracaso. Estas navidades nos volvió a sorprender. ¡Nos pidió que le compráramos dos libros para Reyes! Dos libros que a él, por lo que estudia, le interesaban: “Fashion food” y “El secreto de los pucheros”. Así que nosotras, entusiasmadas, le compramos esos dos libros y además, otros dos de recetas de la editorial Larousse por que el siempre nos comenta que su enciclopedia gastronómica es muy buena. En casa están, muertos de risa… Al igual que la colección de libros de cocina de autor que hemos coleccionado para él con un periódico y que terminara leyendo mi madre. Por todo esto que he contado leer “Como una novela” era como estar en casa; los padres intentan que el hijo lea sin conseguir resultados, ellos le han apoyado desde pequeño y se han llevado muchos disgustos por este tema por lo que, a veces, desesperados ya, culpan a la tele, a la Play Station, a la Nintendo DS pero saben que si el niño no lee no es por eso. Y yo sigo pensando en qué voy a hacer el día que, como psicopedagoga, unos padres me digan que no saben que hacer para que su hijo lea, que lo han intentado todo… Porque la verdad es que, cuantos más años llevo en la universidad, más me doy cuenta de todo lo que me falta aún por aprender. Tendré que decirles lo que llevo aprendido hasta ahora, que puede resumirse en lo siguiente. Desde una concepción restringida de las dificultades de aprendizaje no podemos considerar este problema como una D.A, porque no hay nada biológico, ningún factor genético que impida que el niño lea, aunque parece que si se mira desde una perspectiva amplia si que lo podemos considerar una dificultad, puesto que es sin duda un factor que puede impedir o, al menos, obstaculizar el buen aprendizaje del niño. 04/04/2008 13:06 Autor: valdiaz. Enlace permanente. Tema: Dificultades de aprendizaje e intervención psicopedagógica Hay 6 comentarios. 14/04/2008La mujer sin conflictosLlevamos dos semanas en clase de Habilidades Sociales tratando el tema de los conflictos, más bien la resolución de éstos. Para ello hemos utilizado dos técnicas diferentes, el meta espejo y la línea del tiempo.
Para realizar estas técnicas cada persona tenía que pensar en un conflicto que luego tendría que analizar. El caso es que los dos días he tenido el mismo problema… ¡no tengo conflictos! El viernes una de mis compañeras, al oírme decir esto, le ha preguntado al profesor si no tener conflictos suponía tener un conflicto. Es decir ¿no tener conflictos es un conflicto?
La siguiente clase estuve pensando en eso. Creo que el problema de que no encuentre conflictos radica en la idea que tengo yo de conflicto. Según la RAE un conflicto es un apuro, una situación desgraciada y de difícil salida o bien un problema, cuestión, materia de discusión. En otra acepción más psicológica define el conflicto como la coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neuróticos.
Si considero un conflicto como una cuestión o una materia de discusión claro que tengo conflictos, como todo el mundo puesto que siempre hay pequeños roces con otras personas. Pero yo entiendo el conflicto como algo más serio, como discusión en la que se dan voces, la gente se enfada mucho y que no se arregla así porque sí. No es una definición técnica pero es la mía… El caso es que tal y como yo entiendo el conflicto no tengo conflictos. Ahí va un ejemplo de algo que puede parecer un conflicto pero para mí no lo es. El viernes por la noche mi novio y yo habíamos quedado con unos amigos. Mi hermano y su novia también se venían y como aún no tienen coche mi novio y yo quedamos en que los íbamos a buscar a las 22:45 porque con el resto de la gente habíamos quedado a las 23 horas. Cuando llamé a mi hermano para que bajara a la puerta de casa me dijo que les quedaban cinco minutos, que estaban cenando. Pasaron veinte minutos hasta que bajaron. En el transcurso les llame tres veces histérica para que me bajaran, porque estaba harta…¡hasta amenacé a mi hermano con pegarle y eso que me saca una cabeza! Cuando bajaron yo estaba muy enfadada y aunque me pidieron perdón yo no quería hablar con ellos pero a la media hora ya se me había pasado. Yo no pienso que esto sea un conflicto aunque la RAE si lo consideraría como tal. Para mí es una rabieta, un mosqueo que al rato se pasa, aquí paz y después Gloria.
Así que cuando el profe nos dice en clase que pensemos en un conflicto no se muy bien a qué se refiere, si a una simple discusión o a un enfado monumental, de los que te duelen de verdad. Supongo que como ya hemos hablado en clases anteriores todo depende de la importancia que queramos dar a las cosas y para mí una pequeña discusión no tiene importancia, no por discutir un día con una persona debemos pensar que tenemos un conflicto con ella sino pensar que a lo mejor no es su mejor día.
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