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EN MI NEBULOSA (Reflexiones desde mi lógica difusa)

La verdadera innovación y el cambio necesario

Parece evidente que la escuela no está cumpliendo bien todas las funciones que debería; cada vez hay más jóvenes aburridos del sistema educativo, que no titulan, que no llegan a ser ciudadanos críticos y reflexivos. ¿Por qué puede suceder esto? En parte, puede ser porque la sociedad actual es compleja y cambiante pero la escuela sigue siendo la misma que en el siglo XIX.

Pero, ¿qué es innovar en realidad? No se trata simplemente de cambiar el libro de texto por el ordenador o de llevar a cambio una reforma puntualmente. Según Carbonell, la innovación sería “una serie de intervenciones, decisiones y procesos, con cierto grado de intencionalidad y sistematización, que tratan de modificar actitudes, ideas, culturas, contenidos, modelos y prácticas pedagógicas”. Por esta razón, innovar no es solo cambiar unos determinados materiales, por ejemplo; innovar es un cambio más profundo, es dar un giro a nuestro concepto de educación,

Muchas veces se ha comentado en clase que los primeros pasos deberían darlo los propios docentes, pero, ¿nos hemos parado a pensar que razones tienen para no empezar a innovar? Aunque la respuesta es bastante compleja, en el texto de Hargreaves, “El aprendizaje para el cambio” aparecen algunas ideas que nos pueden orientar:

El proceso de cambio necesita mucho tiempo, tanto dentro como fuera de la jornada escolar y muchos profesores no disponen de todo el tiempo que les gustaría. Por otra parte, sería necesaria una mayor libertad y autonomía del profesorado que sólo es posible si los docentes reciben una formación permanente y no cursillos puntuales. La sociedad y las necesidades de los alumnos cambian, con lo cual también la formación del profesorado debe ir renovándose continuamente. También hay que destacar el papel importantísimo que tienen las redes de apoyo; si un profesor u orientador no se siente apoyado en su centro, por los alumnos, sus padres, por sus propios compañeros y por el equipo directivo y orientador del centro, difícilmente será capaz de lanzarse a “la aventura de innovar”.

Por estas, y muchas otras razones, creo que somos nosotros, los estudiantes de hoy pero docentes de mañana, los que debemos empezar a consideran el cambio como algo necesario, algo que no debería asustarnos sino motivarnos a realizar mejor nuestro futuro rol como profesores, orientadores o psicopedagogos.

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